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La red de seguridad del BCE se reduce

La red de seguridad del BCE se reduce

2018-06-19 /

La semana pasada el BCE dio un nuevo paso en su estrategia de salida de la política monetaria que ha predominado a lo largo de los últimos años anunciando que entre octubre y diciembre de este año reducirá su QE hasta los 15.000 millones de euros al mes, para terminar posteriormente con las compras netas de activos. Esto supondrá que la red de seguridad que la Autoridad Monetaria ha tejido a lo largo de los últimos años sobre las curvas de gobierno europeas será menor y, por lo tanto, el peso de las variables fundamentales aumentará poco a poco.

Teniendo todo esto en consideración, es lógico que pueda existir cierta incertidumbre sobre el impacto que este cambio puede llegar a tener sobre los bonos soberanos europeos y más concretamente los españoles. Al fin y al cabo, se trata de uno de los activos que tiene una mayor presencia dentro del balance de la Autoridad Monetaria (entorno a un 13% de las adquisiciones de deuda pública corresponden a este país). En este sentido, creemos que existen ciertos elementos que ayudan a plantear una perspectiva todavía constructiva. El primero, es la intención del BCE de mantener el tipo de depósito en los niveles actuales, por lo menos hasta el verano del año que viene. Ello ofrece una visión de salida muy gradual y tranquila, lo que debe ayudar a reducir los episodios de volatilidad en las curvas derivados de esta situación. 

El segundo es que las labores de reinversión de activos continuarán totalmente presentes. Esto permitirá al BCE seguir teniendo un papel muy destacado en el mercado secundario de deuda soberana y, además, que el porcentaje de bonos cautivos en el balance de la Autoridad Monetaria siga siendo lo suficientemente elevado como para permitir una cierta estabilidad en la curva de gobierno.

Por último, hay que tener presente los fundamentales anteriormente comentados, que en el caso de España no dejan de ser favorables (alto nivel de actividad, superávit por cuenta corriente, tendencia favorable del desempleo, …). Si bien es cierto, que hay una variable que conviene vigilar: el déficit fiscal. Y es que el mantenimiento de un desequilibrio elevado supone una mayor necesidad de financiación, que en un entorno donde la demanda estructural de deuda por parte del BCE será menor, puede llegar a implicar una mayor predisposición al tensionamiento de la curva española.

Por lo tanto, si bien es cierto que nos encontramos ante un paso importante por parte del BCE que puede desembocar en una penalización de los bonos de gobierno españoles, hay razones para no esperar un cataclismo para los mismos en un periodo de tiempo prudente.

Francisco de Borja Gómez 
Director de Análisis de Inverseguros S.V. Dunas Capital.