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La sostenibilidad del sistema de pensiones público, un reto para España

La sostenibilidad del sistema de pensiones público, un reto para España

2017-06-15 / pensiones,sistema de pensiones,inverseguros gestión,dunas capital

España se enfrenta en los próximos años a uno de los retos más significativos como sociedad en su conjunto; la sostenibilidad del sistema de pensiones público y la necesidad de mantener un sistema privado complementario.

A nadie se nos escapa que la sociedad española tiene ante sí un proceso progresivo de envejecimiento y de alargamiento de la esperanza de vida. Desde el punto de vista actuarial, el cubrir esa “renta vitalicia” tendrá cada vez un mayor coste. Coste que procede del incremento de la longevidad del conjunto de la sociedad y del propio incremento del número de integrantes del colectivo, al que habrá que pagar su renta mensualmente.

Todo apunta, al menos con los parámetros que conocemos hoy (edad a la que uno se puede jubilar, pensiones mínimas y máximas…etc.), a que el Sistema tendrá que llevar a cabo reformas estructurales de calado en los próximos años, preferiblemente al amparo del Pacto de Toledo y con un acuerdo mayoritario de todos los grandes partidos. Acuerdos y pactos que generen la confianza necesaria en la población.

Sin embargo, y aun alcanzando ese, “tan deseado acuerdo”, aquellos trabajadores actuales con sueldos netos superiores a los 2.000€ mensuales, previsiblemente van a ver reducidos de forma significativa sus ingresos mensuales.

Una de las alternativas que más se baraja por los diferentes partidos políticos consiste en la reforma y generalización de los planes de pensiones dentro de las empresas (planes de empleo), incluidas las PYMES, con un sistema de aportación “mixto”.

Este sistema está teniendo un importante éxito en países de nuestro entorno como el Reino Unido, donde tanto la empresa como el empleado aportan obligatoriamente a ese fondo de pensiones de empleo. La aportación mixta   ayuda a “disciplinar” a la sociedad en su conjunto contribuyendo a generar un fondo de pensiones complementario al sistema público.

Este sistema está teniendo un importante éxito en países de nuestro entorno como el Reino Unido, donde tanto la empresa como el empleado aportan obligatoriamente a ese fondo de pensiones de empleo. En la actualidad, el mercado de planes de empleo se circunscribe a grandes empresas, normalmente una gran entidad financiera o corporación. Del mismo modo, el mercado de gestión de las inversiones de estos planes está concentrado en España en 4 “jugadores” que representan entorno del 70% de los 35.000 millones de euros que supone el mercado de planes de empleo en nuestro país (datos de Inverco).

Cabe decir que, en muchos casos, la selección de gestor de las inversiones de los planes de empleo en España no ha sido realizada analizando únicamente la calidad de la gestión y el servicio prestado por la entidad gestora, sino por otros servicios ofrecidos al colectivo (tarjetas, hipotecas, domiciliaciones de nóminas… etc.) que ha permitido compensar con creces el cobro de comisiones de gestión extremadamente reducidas.  Esto ha dejado fuera del mercado a muchos potenciales competidores, lo que, sin duda, ha impactado en la calidad de la gestión de dichos planes. 

En este sentido, en Dunas-Inverseguros Gestión, pensamos que es necesaria la presencia de nuevos “jugadores” independientes, a unos costes razonables, y con equipos experimentados en la gestión de estos planes, que entiendan las notables diferencias entre gestionar un fondo de inversión y/o un fondo de pensiones individual y un fondo de pensiones de empleo.

El futuro de la industria de los planes de pensiones, en el que Dunas-Inverseguros Gestión estamos seguros que tiene mucho que aportar, debería ir encaminado a una gestión transparente, enfocada hacia la preservación de capital y consecución de rentabilidades consistentes en el medio plazo (más que el batir a un benchmark predefinido). Con flexibilidad en la gestión y extenso conocimiento en todos y cada uno de los activos integrantes de la cartera y una gestión consistente de los riesgos asumidos. 

Finalmente, todo esto debería de ir acompañado de una buena relación de confianza entre miembros de la Comisión de control, sus asesores independientes y los gestores de la cartera.

Alfonso Benito
Director de Gestión de Activos