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Tenencias de deuda pública por extranjeros en clave española

Tenencias de deuda pública por extranjeros en clave española

2018-07-03 /

La semana pasada el BCE publicó el informe de composición de balances de las entidades financieras de la UME correspondiente al mes de mayo. En el mismo se pudo apreciar cómo los bancos italianos habían sido compradores netos de deuda pública del país por un total de 32.100 millones de euros. Este hecho es relevante porque supone un máximo histórico de la serie, llegando a superar episodios de notable incertidumbre como la quiebra de Lehman Brothers o la crisis de deuda de la UME. Peor, además, se produjo bajo un escenario de fuerte penalización de este tipo de activos, por la fuerte aversión al riesgo que generó el gobierno de Giuseppe Conte y la posibilidad de que abandonase la Zona Euro.

En realidad, se trata de una forma de actuar bastante común en este tipo de circunstancias. Y es que en procesos donde la percepción de riesgo respecto a un país aumenta con fuerza, las entidades financieras domésticas suelen ser los principales soportes y, en algunos casos un tanto extremos, la única demanda efectiva de los bonos de gobierno. Por otro lado, las entidades extranjeras son mucho más receptivas a este tipo de situaciones y tienden a desprenderse de estos productos en momentos de alto distress. Un ejemplo claro de ello está en la distribución de deuda por tenedores que publica el Tesoro Público español, donde se observa que la tenencia de bonos de gobierno por parte de los bancos domésticos en las crisis entre el 2007 y el 2012 aumentó desde un 25% hasta un 30.62%, mientras que la de los no residentes se derrumbó más de un 10%, al pasar desde el 45.45% hasta el 34.8%.

Todos estos datos pueden ser sumamente relevantes a la hora de valorar la percepción del mercado respecto a la deuda pública española en estos momentos, así como la su evolución en el medio plazo, cuando el soporte del BCE en el mercado secundario tienda a reducirse. Respecto al primer punto, conviene destacar que la demanda de inversores extranjeros se ha vuelto a situar en los niveles que había antes de la crisis (tenencia del 44,52% del total de los activos), sin que haya experimentado grandes cambios pese a los procesos de debilidad observados a lo largo de este año. Por lo tanto, el grado de confianza en su evolución sigue siendo favorable.

Respecto al segundo factor, todo lo comentado anteriormente hace que el punto relativo de partida de España respecto a otras economías de la periferia europea, Italia, por ejemplo, sea más positivo. Y es que un alto nivel de confianza de los inversores extranjeros y domésticos puede llegar a ser muy relevante a la hora de atraer la demanda efectiva suficiente que ayude a compensar la menor acción del BCE a partir del 2019.


Francisco de Borja Gómez

Director de Análisis Inverseguros S.V.